¿Alguna vez te has sentido "eléctrico"? ¿Como si tuvieras demasiada energía atrapada en la cabeza y el pecho? En la vida moderna, pasamos días enteros sin tocar nada natural. Pisamos cemento, tocamos plástico y miramos vidrio.
El trabajo con arcilla (barro) es una de las formas más antiguas de "Grounding" o conexión a tierra. No es misticismo, es física. Al poner las manos en la masa fría y húmeda, nuestra atención baja de la cabeza (donde están las preocupaciones) a las manos (donde está la acción presente).
El torno de alfarero gira a una velocidad constante. Para trabajar en él, debes acompasar tu respiración con ese giro. Inconscientemente, tu respiración se vuelve más lenta y profunda. Y cuando la respiración se calma, el resto del cuerpo sigue.
No necesitas ser un artista para beneficiarte de esto. De hecho, los principiantes son quienes más disfrutan la sensación de libertad que da ensuciarse las manos y crear algo desde cero.
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